Además, cabe destacar que la dinámica de grupo se retroalimenta: una vez establecidas, las normas y jerarquías tienden a perpetuarse con el tiempo. Esto significa que quienes tienen influencia se benefician aún más, mientras que las personas marginadas pueden tener cada vez menos oportunidades de participar.
La ausencia de intervención no significa neutralidad; en la práctica, significa mantener las desigualdades existentes.
Los equipos y organizaciones conscientes toman medidas para superar estos mecanismos:
- Introducir roles rotativos (por ejemplo, dirigir reuniones) para aumentar la participación de diferentes personas.
- Animar activamente a quienes hablan con menos frecuencia a que lo hagan.
- analizar si las decisiones se toman en función de criterios objetivos, no de relaciones o visibilidad
También es importante desarrollar habilidades de reflexión en el equipo: la capacidad de detenerse y hacer preguntas.
¿Quién no está presente en esta conversación y por qué?
Crear un entorno inclusivo requiere no solo buenas intenciones, sino también diseñar conscientemente la forma en que el grupo opera a diario.